Propio del Tiempo

Iglesia Vétero Católica Liberal , una Iglesia abierta al siglo XXI donde todo el mundo es bienvenido.

Colectas propias del tiempo:

 

 

Adviento

Adviento Domingo

Dios todopoderoso, que has creado maravillosamente al hombre a tu imagen, rogamos por la fuerza para desechar las obras de las tinieblas y ponernos la armadura de la luz; que nosotros, siendo siempre conscientes de nuestra herencia espiritual, podamos apresurar la venida de tu reino sobre la tierra; por Cristo nuestro Señor Amén.

Primera lectura: ro 13, 1-14
“1.Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas. 2.De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino, y los rebeldes se atraerán sobre sí mismos la condenación. 3.En efecto, los magistrados no son de temer cuando se obra el bien, sino cuando se obra el mal. ¿Quieres no temer la autoridad? Obra el bien, y obtiendrás de ella elogios, 4.pues es para ti un servidor de Dios para el bien. Pero, si obras el mal, teme: pues no en vano lleva espada: pues es un servidor de Dios para hacer justicia y castigar al que obra el mal. 5.Por tanto, es preciso someterse, no sólo por temor al castigo, sino también en conciencia. 6.Por eso precisamente pagáis los impuestos, porque son funcionarios de Dios, ocupados asiduamente en ese oficio. 7.Dad a cada cual lo que se debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor. 8.Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor. Pues el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. 9.En efecto, lo de: No adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 10.La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud. 11.Y esto, teniendo en cuenta el momento en que vivimos. Porque es ya hora de levantaros del sueño; que la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe. 12.La noche está avanzada. El día se avecina. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz. 13.Como en pleno día, procedamos con decoro: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. 14.Revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.”
Evangelio: Lu 21. 27-33
27 Entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube con poder y gran gloria.
28 Y cuando estas cosas comiencen a suceder, mirad y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.
29 Y también les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.
30 Cuando veis que ya brotan, vosotros mismos entendéis que el verano ya está cerca.
31 Así también vosotros, cuando veáis suceder estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.
32 De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto haya acontecido.
33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

 

Segundo domingo de Adviento

Oh Dios, creador y preservador de la humanidad, te agradecemos por tu amor que nunca falla, y deseamos y resolvemos ardientemente mostrar tu alabanza no solo con nuestros labios, sino en nuestras vidas, entregándonos a tu servicio, y caminando delante de ti en santidad y justicia todos nuestros días; por Cristo nuestro Señor Amén.

Primera lectura: tesaloniceses 1 4.14-23

14 También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.
15 Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.
16 Estad siempre gozosos.
17 Orad sin cesar.
18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
19 No apaguéis al Espíritu.
20 No menospreciéis las profecías.
21 Examinadlo todo; retened lo bueno.
22 Absteneos de toda especie de mal.
23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Evangelio: Mr 4: 23-25
23Si alguno tiene oídos para oir, oiga.
24Les dijo también: Mirad lo que oís: con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido á vosotros los que oís.
25Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
26Decía más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra;
27Y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.
28Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;
29Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.
30Y decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararemos?
31Es como el grano de mostaza, que, cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las simientes que hay en la tierra;
32Mas después de sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo su sombra.

 

Tercer domingo de Adviento

Omnipotente  y sempiterno Dios , te pedimos que continuamente inspires a Tu Iglesia universal con el espíritu de verdad , unidad y concoerdia, para que todos los que confiesan tu Santo Nombre estén deacuerdo en la verdad de tu santa palabra y vivan en unidad y amor; por Cristo nuestro Señor.

 

Primera Lectura: malaquias 1:11/ 3: 1-4

11 Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia,
1 He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

3 Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

4 Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.

Evangelio: Mr 1:1-8

1Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

2 Como está escrito en Isaías el profeta:
He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz,
El cual preparará tu camino delante de ti.
3 Voz del que clama en el desierto:
Preparad el camino del Señor;
Enderezad sus sendas. m
4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.

5 Y salían a él toda la provincia de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

6 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.

7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, a quien no soy digno de desatar encorvado la correa de su calzado.

8 Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo.

 

Cuarto domingo de Adviento

Dios todopoderoso y eterno, te pedimos que inspires continuamente a tu iglesia universal con los espíritus de la verdad, la unidad y la concordia, para que todos los que confiesan tu santo nombre puedan estar de acuerdo en la verdad de tu santa palabra y vivan en unidad y piadosamente amor. Amén.

Primera Lectura. Cor 12- 12,19

12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

14 Pues tampoco el cuerpo es un solo miembro, sino muchos.

15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?

18 Pero ahora Dios ha colocado los miembros, cada uno de ellos, en el cuerpo, como él quiso.

19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

Evangelio: JU 13 – 3,20.34

3 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios y a Dios iba,

4 se levantó de la cena, y se quitó su manto y, tomando una toalla, se la ciñó.

5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido.

6 Entonces llegó a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?

7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora; pero lo entenderás después.

8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Le respondió Jesús: Si no te lavo, no tendrás parte conmigo.

9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza.

10 Jesús le dijo: El que está lavado no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

11 Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a sentarse a la mesa y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?

13 Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy.

14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

15 Porque ejemplo os he dado, para que así como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.

17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si las hacéis.

18 No hablo de todos vosotros; yo sé a quiénes he elegido; pero para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo levantó contra mí su calcañar.

19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que yo soy.

20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo envío, a mí me recibe; y el que a mí me recibe, recibe al que me envió.

34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis los unos a los otros.

Navidad y Epifanía

Vigilia de Navidad

¡Oh Dios!, que has iluminado esta noche santa con el nacimiento de Cristo, la luz verdadera; concédenos gozar en el cielo del esplendor de su gloria a los que hemos experimentado la claridad de su presencia en la tierra.

Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera LECTURA

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TITO 2, 11-14

Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres; enseñándonos a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo. El se entrego por nosotros para rescatarnos de toda impiedad, y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.

EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 2, 1- 14

En aquel tiempo salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.

Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo:

–No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:

–Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.

 

Natividad / Navidad

Muy amado y santo Señor, te alabamos, te bendecimos, con todo nuestro corazón te damos gracias y te glorificamos por esta tu maravillosa Fiesta de Navidad, rogándote que así como has nacido en la tierra como en este momento para nosotros, así sea Tú naces y reinas para siempre en los corazones de los hombres, quienes con el Padre y el Espíritu Santo son un solo Dios a través de todas las edades. Amén.

Primera lectura: He 1- 1,12

1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

5 Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás:
Mi Hijo eres tú,
Yo te he engendrado hoy, m y otra vez:
Yo seré a él Padre,
Y él me será a mí hijo? m
6 Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice:
Adórenle todos los ángeles de Dios. m
7 Ciertamente de los ángeles dice:
El que hace a sus ángeles espíritus,
Y a sus ministros llama de fuego. m
8 Mas del Hijo dice:
Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;
Cetro de equidad es el cetro de tu reino.
9 Has amado la justicia, y aborrecido la maldad,
Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo,
Con óleo de alegría más que a tus compañeros. m
10 Y:
Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra,
Y los cielos son obra de tus manos.
11 Ellos perecerán, mas tú permaneces;
Y todos ellos se envejecerán como una vestidura,
12 Y como un vestido los envolverás, y serán mudados;
Pero tú eres el mismo,
Y tus años no acabarán.

Evangelio: prologo del Evangelio de San Juan.
1:1 Al principio existía la Palabra, 1 Juan 1, 1 y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
1:2 Al principio estaba junto a Dios.
1:3 Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra
y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.
1:4 En ella estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres.
1:5 La luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la recibieron.
1:6 Apareció un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan.
1:7 Vino como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que todos creyeran por medio de él.
1:8 Él no era la luz,
sino el testigo de la luz.
1:9 La Palabra era la luz verdadera
que, al venir a este mundo,
ilumina a todo hombre.
1:10 Ella estaba en el mundo,
y el mundo fue hecho por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
1:11 Vino a los suyos,
y los suyos no la recibieron.
1:12 Pero a todos los que la recibieron,
a los que creen en su Nombre,
les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. 1 Juan 3, 1
1:13 Ellos no nacieron de la sangre,
ni por obra de la carne,
ni de la voluntad del hombre,
sino que fueron engendrados por Dios.
1:14 Y la Palabra se hizo carne
y habitó entre nosotros.
Y nosotros hemos visto su gloria, 1 Juan 1, 2
la gloria que recibe del Padre como Hijo único,
lleno de gracia y de verdad.
1:15 Juan da testimonio de él, al declarar:
“Este es aquel del que yo dije:
El que viene después de mí
me ha precedido,
porque existía antes que yo”.
1:16 De su plenitud, todos nosotros hemos participado
y hemos recibido gracia sobre gracia:
1:17 porque la Ley fue dada por medio de Moisés,
pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo.
1:18 Nadie ha visto jamás a Dios; 1 Juan 4, 12
el que lo ha revelado es el Hijo único,
que es Dios y está en el seno del Padre.

 

Día de Año Nuevo

Señor Cristo, el niño recién nacido, que todavía eres el Anciano de los días, te dedicamos este año recién nacido, rezando para que tu santa iglesia te ame más y sirva mejor, creciendo siempre en tu sabiduría celestial como el pasan los años, que a través de la eternidad viven y reinan, un Dios con el Padre y el Espíritu Santo. Amén.

Pimera lectura Ro 6, 3-23

6:3¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
6:4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
6:5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;
6:6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.
6:7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.
6:8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;
6:9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.
6:10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.
6:11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
6:12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;
6:13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
6:14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Siervos de la justicia

6:15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.
6:16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?
6:17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;
6:18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.
6:19 Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.
6:20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia.
6:21 ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.
6:22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Evangelio. Mt 5, 14-48

14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,

para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;

20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.

21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;

23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

48Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto

 

Epifanía

Oh Dios, que por la dirección de una estrella has manifestado a nuestro Señor a los Sabios de la antigüedad, te pedimos el celo y la sabiduría que puedan ayudarnos a guiarte a las almas anhelantes, que eres el Padre de todos. Amén.

Primera lectura. Ap 21, 3-17

3He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.

Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

13 Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

14 Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida,

Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

17 Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la.

Ciertamente vengo en breve. Amen ven Señor Jesús.

Evangelio:Mt 2, 1-12

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta:

Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
Porque de ti saldrá un guiador,
Que apacentará[a] a mi pueblo Israel.

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;

y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

10 Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

12 Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

 

El mismo colecta servirá hasta el segundo domingo después de la Epifanía

Segundo domingo después de la Epifanía (compañerismo)

Oh Señor Jesucristo, te agradecemos que te haya complacido atraernos a una maravillosa comunión contigo a través de tu cuerpo místico la iglesia, y oramos para que todos los que profesan y se llaman cristianos puedan crecer en la plenitud de tu amor, y sostener el fe en la unidad del espíritu, en el vínculo de la paz y en la rectitud de la vida, oh tú, gran Rey de amor, a quien sea alabanza y adoración de los hombres y del ejército del Ángel. Amén.

Primera lectura  Colocenses 1, 9-17

9 No cesamos de orar por vosotros y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual;

10 para que andéis como es digno del Señor, agradándoleen todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;

11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad, con gozo,

12 dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

13 que nos ha librado del poder de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo,

14 en quien tenemos redención por su sangre, la remisiónde pecados.

15 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.

16 Porque por él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.

17 Y él es antes de todas las cosas, y por él todas las cosas subsisten;

Evangelio Lu 7, 2-10

Y el siervo de un centurión, a quien éste quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.

Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo.

Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto;

porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga.

Y Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo;

por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero dí la palabra, y mi siervo será sano.

Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

10 Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.

 

Tercer domingo después de la Epifanía (sinceridad y control del habla)

Oh Señor, que has reprendido sin tregua la injusticia y la hipocresía, te pedimos que seamos justos y veraces en todos nuestros tratos con nosotros y con nuestros hermanos, para que podamos vivir abiertamente y sin malicia delante de ti, oh tú, gran rey de justicia. a quien sea alabado por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Lectura eclesiates  19, 7-17

El que domina su lengua, vivirá en paz,
y el que odia la murmuración, sufrirá poco.
No repitas los chismes
y te evitarás perjuicios.
No los cuentes ni de amigos ni de enemigos;
no los reveles, a menos que peques por callar.
Si uno de ellos te oye, desconfiará de ti
y más tarde te odiará.
10 Si te cuentan algo, guárdalo hasta la tumba;
no te preocupes, que no vas a reventar.
11 Un imprudente guardando un secreto
sufre más que una mujer de parto.
12 Como flecha clavada en la pierna,
es un secreto en el pecho de un imprudente.
13 Si te cuentan algo de un amigo, pregúntale,
quizá él no haya hecho lo que dicen;
y si lo hizo, para que no lo vuelva a hacer.
14 Si te cuentan algo de tu prójimo, pregúntale,
quizá no haya dicho lo que le achacan;
pero si lo dijo, para que no vuelva a decirlo.
15 Pregunta al amigo;
con frecuencia es pura calumnia;
no creas todo lo que dicen.
16 A veces uno se equivoca, pero sin querer;
¿quién no ha pecado con la lengua?
17 Antes de amenazar al prójimo, pregúntale;
deja que la ley del Altísimo siga su curso.

Evangelio  Mt 23, 23 -27

23 »¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que separan para Dios la décima parte de la menta, del anís y del comino, pero no hacen caso de las enseñanzas más importantes de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad. Esto es lo que deben hacer, sin dejar de hacer lo otro. 24 ¡Ustedes, guías ciegos, cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!

25 »¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que limpian por fuera el vaso y el plato, pero no les importa llenarlos con el robo y la avaricia. 26 ¡Fariseo ciego: primero limpia por dentro el vaso, y así quedará limpio también por fuera!

27 »¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que son como sepulcros blanqueados, bien arreglados por fuera, pero llenos por dentro de huesos de muertos y de toda clase de impureza. 28 Así son ustedes: por fuera aparentan ser gente honrada, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.

Y dijo a sus discipulos   eslos dicen y no hacen , todas sus obrsa las hacen para ser vistos  por los hombre  pero cualquera que se enaltece seá humillado  y el que se humilla será enaltecido.

Cuarto domingo después de la Epifanía (Resistencia)

Padre Todopoderoso, te pedimos que tengamos en nosotros mismos una mente tranquila y firme, para que podamos enfrentarnos a los golpes de la vida con coraje y alegría, y elevar siempre corazones alegres hacia ti, que eres la plenitud de nuestro gozo; por Cristo nuestro Señor Amén.

Quinto Domingo Después de la Epifanía (Firmeza y Diligencia)

Señor Dios, cuya vigilancia incesante endulza todos los mundos, te pedimos constancia, para que evitemos la pereza, el pecado que tan fácilmente nos aqueja, y que constantemente demostremos diligencia en tu más santo servicio; por Cristo nuestro Señor Amén.

Sexto domingo después de la Epifanía (Discriminación)

Oh Dios, en cuanto a los cambios y oportunidades de esta vida mortal, debe ser necesario que encontremos muchas y grandes tentaciones, concédenos que podamos ser cautelosos de discernir y fuertes para resistirlas; por Cristo nuestro Señor Amén.

Septuagesima a la Semana Santa
Septuagesima / Tercer Domingo antes de la Cuaresma (Sabiduría)

Oh Dios, Espíritu Santo, derrama sobre nosotros, te rogamos, tus maravillosos dones de sabiduría y entendimiento, para que a través de ellos podamos aprender a amarte más y servirte mejor; quien vive y reencuentra con el padre y el Hijo, un Dios para siempre.

Sexagésima / Segundo Domingo antes de la Cuaresma (Espíritu Santo como Santificador)

Oh Dios, el Espíritu Santo, te pedimos que dirijas, santifiques y gobiernes nuestros corazones y mentes en los caminos de tus leyes y en las obras de tus mandamientos: que a través de tu más poderosa protección, tanto aquí como siempre, podamos ser puro en cuerpo y en alma; por Cristo nuestro Señor, que contigo y el Padre vive y reina para siempre. Amén.

Quinquagesima / El próximo domingo antes de la Cuaresma (Espíritu Santo como Fuego de amor)

Oh Espíritu Santo, que nos has enseñado que todas nuestras obras sin amor no son nada valioso, derrama en nuestros corazones el más excelente regalo de amor, el mismo lazo de paz y de todas las virtudes, sin el cual todo aquel que vive se considera muerto ante ti;que vives y reinas con el Padre y el Hijo, un solo Dios para siempre. Amén.

Miércoles de Ceniza / Primer día de Cuaresma

Prevénos, oh Señor, en todos nuestros actos con tu más misericordioso favor, y adelante con tu ayuda continua, para que en todas nuestras obras, comenzadas, continuadas y terminadas en ti, podamos glorificar tu santo nombre; por Cristo nuestro Señor Amén.

El cobro se hará todos los días en Cuaresma, después de los recogidos por el día.

La misma recopilación, epístola y evangelio servirá para todos los días hasta después del próximo domingo.

Primer domingo de Cuaresma (autoexamen)

Oh Señor, que por nuestro consuelo has designado diversas temporadas para tu iglesia, concédenos tan justamente para examinarnos a nosotros mismos que, discerniendo claramente nuestras faltas, podamos enmendarlas verdaderamente, y así prepararnos adecuadamente para celebrar tu santa Fiesta de Pascua, O Risen Señor, a quien sea alabanza y adoración por los siglos de los siglos. Amén.

Segundo domingo de Cuaresma (Control del habla)

Oh Dios, que solo a los hombres has dado el poder de hablar para alabarte, concédenos que nuestros corazones estén tan llenos de amor y sabiduría que no hablemos mal de nadie, sino que glorifiquemos siempre Tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor Amén.

Tercer domingo de Cuaresma (Comprensión)

Oh Dios, que conoces todas las cosas, y por lo tanto eres perdonador, concédenos la gracia para mirar los corazones de nuestros hermanos para que nunca fallemos en comprensión y compasión; por medio de Cristo, el Señor del amor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, a través de todas las eras de los siglos. Amén.

Cuarto Domingo de Cuaresma (Refrigerio Espiritual)

Dios Todopoderoso, que eres para Tu pueblo una Fuente de Sabiduría, una Torre de Fortaleza y un Sol siempre brillante de Belleza y Armonía, concédenos que podamos prepararnos para celebrar los sagrados misterios de la Pasión y la Resurrección que podamos reconfortarte siempre con el continuo derramamiento de tu poder desde lo alto; por Cristo nuestro Señor Amén.

Quinto domingo de Cuaresma / Domingo de la Pasión (Humildad)

Oh Señor, que dejaste de lado Tu gloria, y tomas sobre ti el manto terrenal de la carne mortal, oramos por sabiduría para evitar la trampa engañosa del orgullo, y para siempre caminar humildemente y con cuidado en Tu vista; que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo a lo largo de todas las edades. Amén.

Domingo siguiente antes de Pascua / Domingo de Ramos

¡Oh, Señor Cristo, ante quien en tu único triunfo terrenal los hijos de los hebreos arrojaron sus palmas votivas, concédeles a Tus fieles siervos que en tu propio bien nosotros también podamos llevar la palma de la victoria, y podamos ser dignos de estar en pie! Tu santa Presencia; Tú que moras siempre en la unidad del Padre y del Espíritu Santo a través de todas las edades. Amén.

Semana Santa: Jueves Santo

Oh Dios, que en este maravilloso sacramento nos has dejado un recuerdo perpetuo de tu amor, que nosotros, por la inspiración de tu Santo Espíritu, reverenciemos los sagrados misterios de tu cuerpo y sangre, para que podamos recibir tu más dignamente glorioso regalo y bendición; por Cristo nuestro Señor Amén.

Semana Santa: Viernes Santo

Señor Cristo, cuya vida tu Iglesia pone ante nosotros como un ejemplo perfecto para nuestra imitación, concédenos que tengamos fuerzas para seguirte a través del sufrimiento y la muerte mística, para que podamos elevarnos contigo en el inefable esplendor de la Pascua, que livest y reignest a través de las edades de las edades. Amén.

Semana Santa: Sábado Santo

Señor Cristo, cuya vida tu iglesia pone ante nosotros como un ejemplo perfecto para nuestra imitación, concédenos que podamos seguirte a través de la sepultura mística en la novedad de la vida, que vives y reinas en la gloria eterna. Amén

Domingo de Pascua

Oh Dios de amor, te alabamos, te bendecimos, con todo nuestro corazón te damos gracias y magnificamos tu nombre para esta santa y maravillosa fiesta de Pascua, porque en la gloriosa victoria que en ella se conmemora y simboliza, Tú has nos da el testimonio seguro y cierto de que el bien finalmente triunfará sobre el mal, y que la muerte no es más que una puerta de entrada al inefable esplendor de la vida eterna en Ti, oh Sol de justicia que nunca se establece, que vives y reinas a Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Primer domingo después de Pascua / domingo bajo

Oh Señor Cristo, por cuyo sacrificio eterno existimos, y en cuya victoria triunfamos, concédenos que, con gozo o tristeza, nunca perdamos nuestro agradecido recuerdo de tu amor alentador, que vives y reinas a Dios a través de todas las edades. Amén.

Segundo domingo después de Pascua

¡Oh, Señor Cristo, el Sol de Justicia, que como en la santa Pascua de Resurrección te levantaste de la oscuridad de la muerte para brillar con gran gloria sobre tu pueblo, concede a tu Iglesia que prepares y prepares tu camino para que la tierra se llene de Tu poder! gloria como las aguas cubren el mar; Tú que vives y reinas en la unidad del Padre y del Espíritu Santo, Dios a lo largo de todas las edades. Amén.

Tercer domingo después de Pascua

Oh Señor Cristo, así como Tú en este tiempo creciste de la muerte en el maravilloso poder de una vida sin fin, así podemos por tu ayuda más graciosa salir de la oscuridad del pecado en el esplendor inefable de la vida consciente en Ti, oh Luz de Luz , que vives y reinas para siempre. Amén.

Cuarto domingo después de Pascua

Oh Cristo, Señor y Maestro, concédenos que como Tú has resucitado de entre los muertos, tu pueblo se levante de la ignorancia a la tierra firme del conocimiento verdadero, y de allí avance hacia el monte de la sabiduría celestial, donde mora la paz eterna; Tú que vives y reinas a lo largo de los siglos. Amén.

Quinto domingo después de Pascua

Señor Cristo, cuyo maravilloso triunfo tu pueblo fiel año tras año celebra, te rogamos que a medida que pasen los años, también podamos triunfar sobre el pecado y, siguiendo tu ejemplo glorioso, podamos elevarnos a la plenitud de nuestra herencia espiritual, oh tú que vivid y reignest con el Padre y el Espíritu Santo, Dios a través de todas las edades de las edades. Amén.

Otava de pascua

Oh SEÑOR, de quien vienen todos los bienes: concédenos a tus humildes siervos, para que por tu santa inspiración podamos pensar lo que es bueno, y por tu misericordiosa guía lo hagas; por nuestro Señor Jesucristo Amén.

Octava de pascua

Ayúdenos misericordiosamente, oh Señor, en estas nuestras súplicas y oraciones, y dispondrán el camino de tus siervos hacia el logro de la salvación eterna; que, entre todos los cambios y oportunidades de esta vida mortal, alguna vez podrán ser defendidos por tu ayuda más amable y dispuesta; través de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Día de la Ascensión

Oh Dios, Rey de Gloria, te pedimos que, como tu hijo solo nacido, nuestro querido Señor Cristo, ha ascendido a los cielos, podamos también en corazón y mente subir hasta allí, y con él vivir continuamente, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, a través de todas las edades y edades. Amén.

Domingo después del día de la Ascensión 

Oh Dios, el Rey de gloria, que has exaltado a tu único Hijo Jesucristo con gran triunfo a tu reino en el cielo: te suplicamos, no nos dejes sin consuelo, pero envíanos a nosotros tu Espíritu Santo para consolarnos y exaltarnos al mismo lugar adonde nuestro Salvador Cristo se fue antes; quien vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo,
un Dios, ahora y por siempre. Amén.

Domingo de Pentecostés

Dios, que como en este tiempo enseñaste los corazones de tu pueblo fiel, al enviarles la luz de tu Espíritu Santo; concédenos por el mismo espíritu tener un juicio correcto en todas las cosas, y cada vez más regocijarse en su santo consuelo; por el amor de Cristo nuestro Maestro, que vive y reina contigo, en la unidad del mismo espíritu, un solo Dios, a través de todas las edades de los siglos. Amén.

Trinidad

Domingo de la Trinidad

Dios omnipotente y eterno, que nos has dado a tus siervos mediante la confesión de una fe verdadera para reconocer la gloria de la trinidad eterna, y en el poder de la divina majestad para adorar a la unidad;Te rogamos que nos mantengas firme en este conocimiento y nos defiendas cada vez más de todo error, de que vivas y reines, un solo Dios, a través de todas las edades. Amén.

Corpus Christi

Oh, Cristo nuestro santo Señor, que en este maravilloso sacramento del altar nos has dado la gracia de tu presencia perpetua y una memoria permanente de tu amor superior;concédenos para recibir este tu regalo más precioso, para que nuestros corazones sean puros ante tus ojos y nuestras vidas siempre dedicadas a tu servicio, que vivas y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, a lo largo de todas las edades. Amén.

La misma colecta, epístola y evangelio servirán para el siguiente domingo y hasta el segundo domingo después de Trinity.

Segundo domingo después de la Trinidad (Dios como luz)

Oh Padre de luz, en quien no hay tinieblas en absoluto; que nuestros corazones sean tan irradiados por la gloria de tu amor divino que podamos brillar como faros en medio del tormentoso mar de la vida; que a través de nosotros, las almas fatigadas y tempestuosamente guiadas al cielo donde deberían estar, puedan descansar en la eterna luz del sol de tu santa presencia; por Cristo nuestro Señor Amén.

Tercer domingo después de la Trinidad (Dios como gobernante de todos los ángeles)

Oh Dios, el rey de todos los ángeles, gobernante de todas las huestes del cielo, te alabamos y te agradecemos por la ayuda que estos siervos tan radiantes nos hacen tan gozosos, y oramos para que podamos seguirlos en pureza y celo; por Cristo nuestro Señor Amén.

Cuarto domingo después de la Trinidad (Dios como amor)

Oh Cristo, Señor del amor, ponemos nuestros corazones abiertos sobre tu santuario, rezando para que los aceptes, los purifiques y los enciendas, para que brillen eternamente con el fuego eterno de tu infinita compasión, que vivas y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un Dios a través de todas las edades de las edades. Amén.

Quinto Domingo Después de la Trinidad (Dios como Paz)

Concede, oh Señor, que el curso de este mundo pronto podrá ser tan pacíficamente ordenado por tu gobierno para que tu iglesia pueda servirte alegremente en toda quietud piadosa; por Cristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un Dios único a través de todas las eras de los siglos. Amén.

Sexto domingo después de la Trinidad (Servicio constante)

Oh Dios, que has preparado para tus siervos fieles cosas tan buenas como las que el hombre no entiende; que nuestros corazones estén tan llenos de amor hacia ti, que te amemos sobre todas las cosas, demostremos ese amor en el servicio continuo de nuestros hermanos; por Cristo nuestro Señor Amén.

Séptimo Domingo Después de la Trinidad (Pureza – Devoción al Espíritu Santo)

¡Oh espíritu de toda pureza perfecta, ante cuya luz un ángel vela su rostro, nosotros, tus humildes siervos, ahora deseamos sinceramente mantener nuestros corazones sin mancha del mundo; Para alcanzar esta pureza, pedimos fortaleza de ti, que, con el Padre y el Hijo, vivas y reines a un Dios a través de todas las edades. Amén.

Octavo Domingo Después de la Trinidad (Sabiduría)

Oh Dios, que eres la sabiduría de los sabios y la fortaleza de los fuertes, cuya belleza brilla a través de todo el universo; permitamos que abramos nuestros corazones al espíritu de sabiduría y entendimiento para que podamos ser fuertes en ti, nuestra roca de las edades, y podamos mostrar en nuestras vidas la belleza de la santidad; por Cristo nuestro SeñorAmén.

Noveno domingo después de la Trinidad (Confianza)

Oh Señor, quien nunca se descuida para ayudar y gobernar a quienes traes en tu constante gozo y amor; que permanezcamos para siempre bajo la protección de tu buena providencia, y que estemos llenos de reverencia perpetua y amor por tu santo nombre;por Cristo nuestro Señor Amén.

Décimo Domingo Después de la Trinidad (Devoción)

Señor y Maestro, tus siervos continuamente te adoramos con sincera alabanza y acción de gracias; que nuestra ferviente adoración se eleve ante ti como el incienso, hasta que la luz de nuestro amor se una con tu luz infinita, tú que vives y reinas con el padre y el Espíritu Santo, un solo Dios a través de todas las eras de los siglos. Amén.

Undécimo Domingo Después de la Trinidad (Discernimiento)

Oh Dios, cuya providencia, que nunca falla, ordena todas las cosas en el cielo y en la tierra, concédenos que desarrollemos en nosotros tal discernimiento, para que evitemos aquellas cosas que hieren al alma, y ​​buscamos solo aquellas que nos dan fuerza para servir. tu mejor; por Cristo nuestro Señor Amén.

Duodécimo Domingo Después de la Trinidad (Auto Dedicación)

Dios todopoderoso y eterno, concédenos que podamos aumentar en fe, esperanza y caridad; y para que podamos alcanzar rápidamente aquello por lo que nos has destinado, que podamos amar el camino que has ordenado; por Cristo nuestro Señor Amén.

Decimotercer domingo después de la Trinidad (buenas obras)

Concédenos, oh Señor, a retener en nuestros corazones tu amor, que siempre nos previene y nos sigue; que así, amándote más que todas las cosas, podemos ser dados continuamente a todas las buenas obras; por Cristo nuestro Señor Amén.

Decimocuarto domingo después de la Trinidad (Renovación del corazón)

Oh Dios, que en tu amorosa kindess nos has designado un ministerio de reconciliación, para que por medio de él nuestros pies puedan ser restaurados en el camino en el que debemos caminar; concédenos que, resistiendo firmemente a toda tentación, podamos seguir ese camino hasta su glorioso final en ti; por Cristo nuestro Señor Amén.

Decimoquinto Domingo Después de la Trinidad (Eternidad – Devoción al Espíritu Santo)

Oh Espíritu Santo, el consolador de todos los que confían en ti, sin quien nada es fuerte, nada es santo; aumenta y multiplica en nosotros tu sabiduría celestial; que, siendo nuestro gobernante y guía, podemos pasar a través de las cosas temporales como nunca perder de vista las cosas eternas, y podemos vivir alguna vez en el servicio de Cristo nuestro Señor, quien junto a ti y el Padre Todopoderoso vive y reina un solo Dios para siempre. Amén.

Decimosexto Domingo después de la Trinidad (Justicia)

Oh Dios, en quien no hay variación, ni sombra de cambio; nos apoyamos en tu justicia como en una columna de tu trono; te agradecemos y te bendecimos por tu santa ley que no cambia, y oramos por sabiduría para que podamos vivir según tu voluntad, que vives y reinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios para siempre. Amén.

Decimoséptimo domingo después de la Trinidad (Progreso espiritual)

Dios todopoderoso y padre amoroso, de cuyo único don viene que tu pueblo fiel te haga servicio verdadero y humilde; te ruego, te ruego, que te sirvamos tan lealmente en esta vida que podamos ser contados entre tus fieles y fieles soldados a lo largo de las edades;por Cristo nuestro Señor Amén.

Decimoctavo Domingo Después de la Trinidad (Cristo como Verdad)

Oh Señor Cristo, que eres el camino, la verdad y la vida, concédenos que podamos encontrar fortaleza para ser verdad en pensamiento, palabra y obra, a fin de que podamos alcanzar a ti, la verdad eterna, a quien sea honor y gloria por eternamente.Amén.

Decimonoveno Domingo Después de la Trinidad (Tacto y Tolerancia)

Oh Dios, que a todos los hombres en ese camino por el cual se acerca a ti, concédenos tal medida de tu sabiduría que por nuestro amor y dulzura las ovejas errantes sean guiadas a tu redil; por Cristo nuestro Señor Amén.

Vigésimo Domingo Después de la Trinidad (Serenidad)

Dios inmutable e inmortal, que reine para siempre sereno sobre las inundaciones de agua, concédenos ganar y mantener esa santa paz que nada en la tierra puede irritar; a través de Cristo, el Príncipe de la paz, que vive contigo y con el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

Vigésimo primer domingo después de la trinidad (perseverancia)

Señor de todo poder y poder, que eres autor y dador de todas las cosas buenas, que nuestros corazones estén tan llenos de gratitud hacia ti que podamos aumentar continuamente en la verdadera religión, y de tu omnipotencia podamos obtener fuerza para perseverar; por Cristo nuestro Señor Amén.

Vigésimo segundo domingo después de la Trinidad (energía correcta)

Agita, señor, te rogamos, las voluntades de tu pueblo fiel, para que ellos, produciendo abundantemente el fruto de las buenas obras, sean en verdad inútiles obreros en tu santo servicio; por Cristo nuestro Señor Amén.

Vigésimo tercer domingo después de la Trinidad (Precepto y práctica)

Dios todopoderoso, la fuente de toda sabiduría, te pedimos que las palabras que escuchamos este día con nuestros oídos externos puedan ser injertadas por tu gracia interiormente en nuestros corazones para que ellos den a luz en nosotros el fruto del buen vivir, al honor y alabanza de tu nombre; por Cristo nuestro Señor Amén.

Vigésimo cuarto domingo después de la Trinidad (Apertura de la mente)

¡Oh, Señor de la Luz que nunca se apagará, concédele a tu pueblo que con corazón puro y mente abierta puedan recibir reverentemente tu santa palabra, sirviéndote verdaderamente en santidad y santidad todos los días de su vida; aunque Cristo nuestro Señor Amén.

Domingo siguiente antes de Adviento (Disipando la Ignorancia)

Oh Espíritu Santo, aliento de vida y fuego de amor, toca nuestros fríos corazones, te lo pedimos, con el brillo de esa llama celestial, para que por tu poder interior resplandezcamos como el sol para iluminar y alentar a aquellos nuestros bretheren que están perdido en la oscuridad de la ignorancia, y guíalos a ti, que, con el Padre y el Hijo, se adoraron y glorificaron para siempre. Amén.

Si hay más de 25 domingos después de Trinidad, los servicios de algunos de esos domingos que se omitieron después de la Epifanía se utilizarán para proporcionar tantos como quieran; y si hay menos de 25 domingos, los que permanecen deben omitirse, siempre que esta última colecta se use siempre el domingo siguiente antes del Adviento.

 

 

Adviento Domingo

Dios todopoderoso, que has creado maravillosamente al hombre a tu imagen, rogamos por la fuerza para desechar las obras de las tinieblas y ponernos la armadura de la luz; que nosotros, siendo siempre conscientes de nuestra herencia espiritual, podamos apresurar la venida de tu reino sobre la tierra; por Cristo nuestro Señor Amén.


Segundo domingo de Adviento

Oh Dios, creador y preservador de la humanidad, te agradecemos por tu amor que nunca falla, y deseamos y resolvemos ardientemente mostrar tu alabanza no solo con nuestros labios, sino en nuestras vidas, entregándonos a tu servicio, y caminando delante de ti en santidad y justicia todos nuestros días; por Cristo nuestro Señor Amén.