La Iglesia Crece Gracias a ti

Iglesia Vétero Católica Liberal , una Iglesia abierta al siglo XXI donde todo el mundo es bienvenido.

 

Nuestra  Iglesia  Creece  gracias a  personas  como tú. Aquí no  hay sueldos  ni  templos de  oro. Hay fe , cristiandad y hermandad.

“El cristianismo es una religión íntegramente espiritual, ocupada únicamente de las cosas concernientes al cielo: la patria del cristiano no es de este mundo. El cristiano cumple aquí con su deber, es cierto, pero lo cumple con una total indiferencia respecto al éxito o fracaso de los ciudadanos. Puesto que en esta línea no tiene nada que reprocharse, poco le importa que salga bien o mal lo de aquí abajo. Si el Estado florece o triunfa, apenas el cristiano goza entonces; teme enorgullecerse con la gloria de su nación; y si el Estado fracasa, Èl entonces bendice la mano de Dios, que así castiga a su pueblo”

 

 

El reino de Dios comienza en la tierra. El cristiano es ciudadano del cielo y de la tierra. Y  no llegaremos a ser íntegramente ciudadanos del cielo, mientras no lo hayamos sido de la tierra. Hemos de superar toda espiritualidad de evasión que no se interesa por los problemas que nos rodean.

No podemos evadirnos del mundo y de las responsabilidades anejas a este ser ciudadanos en la tierra.

 

CUÁLES SON HOY LAS RESPONSABILIDADES MÁS URGENTES DE LOS CRISTIANOS

Responder a este interrogante supone tener una conciencia clara de las necesidades de los hombres, del mundo, de la Iglesia. A nuestro lado, en la vida cristiana constatamos una serie de actitudes muy diversas: mientras existen cristianos que intentan vivir un compromiso serio, hay también quienes viven en una total indiferencia frente a los problemas que plantea la sociedad. Quizá la gran  responsabilidad que tenemos todos, es: permanecer cristianos, sentirnos cristianos, avivar nuestra fe y tratar de que incide en la vida diaria. .

 

Notamos en estas palabras una doble dirección. Nuestros obispos hablan de fidelidad a la Iglesia y de  fidelidad a los hombres. Hablemos pues de la doble responsabilidad de los cristianos en nuestros días: edificar la Iglesia y construir la ciudad terrena.

1.- RESPONSABILIDADDE EDIFICAR LA IGLESIA

Debemos ser y sentirnos hijos de de la Iglesia, amarla como es, con sus defectos y arrugas, con sus limitaciones; amar a la Iglesia histórica, la que nosotros somos y formamos con los pastores que hoy el Espíritu ha puesto para presidir y guiar nuestra comunidad. No se trata de amar a la Iglesia ideal, la Iglesia de Cristo y del Evangelio, sino de amar a esta Iglesia, la nuestra, la que hoy vive y peregrina en  nuestro mundo.

Esto no significa de ningún modo que no pueda existir en los creyentes una actitud crítica serena y filial; la crítica de quien, viendo los defectos e infidelidades en la Iglesia, no olvida  que él mismo es infiel al Evangelio, y por tanto pone su crítica con un espíritu de humildad que comprende y comparte la misma fragilidad humana. Ser fieles a la Iglesia significa, especialmente, ser fieles a su misión, que es misión evangelizadora; significa, por tanto, el compromiso por edificarla, por llevar a los hombres su mensaje de salvación. Ser fieles a la Iglesia significa, pues, ser apóstoles. Todos los cristianos están llamados a ser apóstoles. Su origen se encuentra en la misma vocación cristiana que lleva consigo una respuesta al seguimiento de Cristo. Y es el bautismo quien impulsa al creyente a una labor apostólica.

 

2.- RESPONSABILIDAD DE CONSTRUIR LA SOCIEDAD TERRENA

El cristiano no puede vivir ausente de los acontecimientos de la sociedad a la que pertenece. Todos debemos buscar la verdad en la vida individual y colectiva, la justicia en las relaciones sociales, la promoción de los derechos humanos, etc. Todos los cristianos debemos colaborar para construir una sociedad más justa, más humana, más responsable y solidaria con las necesidades de todos los hombres. La vida presente es para el cristiano el tiempo de su crecimiento y madurez, no sólo en el aspecto individual sino también en el social, ya que la sociedad bien organizada es una condición indispensable para la promoción humana. El cristiano sabe que el fin de su vida será juzgado por lo que haya hecho hacia todos los que han tenido necesidad de sus obras y su generosidad. Sabe también que la actividad humana individual y colectiva, el conjunto de sus esfuerzos para lograr mejores condiciones de vida, responde a la voluntad de Dios, pues de Dios recibió el mandato de transformar el mundo, No puede existir un divorcio entre fe y vida. Si la fe incide en la vida, evidentemente impulsará al cumplimiento de las tareas propias de cada creyente. Descuidarlas sería dejar empolvada y adormecida la fe. No podemos establecer una separación y dicotomía entre nuestros deberes profesionales y sociales por  una parte, y nuestra vida religiosa por otra. tareas temporales, sin darse cuenta que la propia  es un motivo aun más perfecto cumplimiento de todas ellas, según la vocación personal de cada uno”.

No puede existir un divorcio entre fe y vida. Si la fe incide en la vida, evidentemente impulsará al cumplimiento de las tareas propias de cada creyente. Descuidarlas sería dejar empolvada y adormecida la fe.